Auxiliar de Lenguas

Reflexiones sobre aprendizaje de lenguas extranjeras desde una perspectiva personal

Me resulta curioso que a veces, cuando empezamos a estudiar una lengua (y especialmente si se trata de los niveles más básicos), tendemos a buscar la manera más rápida de aprender observando lo que hacen otras personas que van más avanzadas que nosotros. Algo lógico y normal por un lado, porque ¿quién no va a querer buscar el atajo, el hack que le haga sentir más listo porque ha conseguido algo mucho antes que el resto?

 

Y es que eso de buscar el atajo no solo se limita a un nivel elemental sino que también sucede cuando se tienen competencias intermedias, sobre todo para esas lenguas que el público supone difíciles por el motivo que sea. Los hacks pueden incluso contradecirse entre ellos dependiendo de quién te los comunique: unos dirán que tienes que dedicar más tiempo a estudiar cierto vocabulario usando cierto material; otros, que lo que de verdad necesitas es hablar con nativos para aprender la lengua «real»; mientras que otros lo que dirán que te olvides de la gramática porque así no se aprende y que te pongas a ver series en versión original subtitulada.

 

Luego también están los gurús que se ven con la soberbia de decirte lo que debes hacer a cambio de que refuerces su ego como experto supremo o de que llenes su bolsillo antes de que desvelen ante ti el gran secreto que revolucionará tu aprendizaje. Secreto que, muchas veces, suele ser algo de cajón o que podías haber leído en cualquier otro sitio.


No es mi objetivo juzgarte. Entiendo que puedas llegar a caer ante esos cantos de sirena, sobre todo si has postergado el aprendizaje de esa lengua y ahora te ves en la necesidad de saberla urgentemente, o si empiezas a desesperarte porque sientes que lo has probado todo pero sigues sin ver progresos en la lengua extranjera que estudias. Posiblemente ya lo sepas, pero no solo no hay ninguna solución rápida para aprender sino que tampoco hay ningún plan de acción replicable para todo el mundo.

Es más: te diré que, como profe, ni siquiera yo puedo garantizarte que seguir el camino exacto que hice yo para saber lo que sé vaya a servirte. Sí puedo indicarte lo que, en función a mi conocimiento y experiencia, puede funcionar. Puedo recurrir a libros de consulta, formaciones o incluso a otros colegas de profesión para descubrir lo que es posible que sea útil para ti. También recomendarte lo que a otra persona con un perfil similar al tuyo le sirvió. Pero no sería ético, por lo menos para mí, garantizar que vaya a funcionarte a ti simplemente porque a otros tantos lo hiciera antes. Y es que, simple y llanamente, no hay dos personas iguales con circunstancias iguales, sino que cada persona es única.

 

Por eso me hierve la sangre cuando alguien intenta venderme cursos o métodos infalibles por medio de un anuncio en el que, además de incluir la foto de una o varias personas con unas sonrisas dignas de anuncio de dentífrico, me prometen que voy a poder hablar una lengua extranjera con fluidez en ochenta días por el simple hecho de que son líderes en enseñanza (¿sobre quién?) o porque han estudiado veinte lenguas distintas y ahora se creen suficientemente capacitados como para decirme lo que tengo que hacer. Y yo me pregunto: si no sabes qué tipo de rutinas o ejercicios me ayudan a aprender mejor, qué me gusta o me deja de gustar, mi experiencia particular con la lengua… ¿quién eres tú para tratar de darme soluciones?

 

Puedo ser más lista de lo que crees. O más torpe. Capaz de dedicar más tiempo porque estoy con la motivación a tope y bajo las circunstancias necesarias. O menos, porque tengo un trabajo y una vida lo suficientemente demandantes como para permitir estresarme aún más. Mi objetivo puede ser completamente diferente al que tienen los demás. Así que no pretendas colarme un método maravilloso que dice valer a cualquiera y que encima es rápida porque, sinceramente, me parece hasta insultante.


Al igual que no hay dos personas iguales, tampoco hay un único método para aprender.
Sé que suena de sentido común y puedes pensar que es hasta innecesario que lo mencione, pero es que siento que no ha calado realmente en la mayoría de estudiantes de lenguas extranjeras. Por eso veo necesario el que nos invitemos a investigar sobre nosotros mismos con objeto de poder llegar a crear nuestra propia forma de aprender. Que nos dediquemos a descubrir qué tipo de actividades nos son más útiles, qué método o enfoque de enseñanza se ajusta más a nuestros objetivos o qué tipo de material va a conseguir que nos involucremos mucho más en nuestro aprendizaje.

 

Por supuesto que es necesario ver lo que otros hacen para que podamos encontrar ese  método propio para aprender. Veo, además, necesario pasar por una fase experimental en la que usemos herramientas que nos recomiendan otros compañeros, busquemos profesores o escuelas que sigan un enfoque con el que nos sintamos cómodos o que encontremos materiales con los que nos sintamos tan enfrascados consumiendo que nos hagan olvidar que estamos estudiando. Eso sí, siempre conscientes de que han sido decisiones que hemos reflexionado, testeado y decidido nosotros mismos, no guiados ciegamente por el gurú de turno.

 

¿Vas a tardar más en conseguir tus metas siguiendo esta forma de aprender? Posiblemente, sí. Aprender lleva su tiempo, sobre todo si quieres llegar a un nivel más o menos alto, y garantías al 100% de que llegues a tus objetivos nunca vas a tener. Pero te aseguro que, una vez conozcas y uses ese método para aprender que hayas descubierto para ti, vas a llevar un camino no solo más gratificante sino también más satisfactorio que cualquier otro que te impongan. Hoy día está claro que no a todas las personas les sienta igual la misma dieta o las mismas rutinas de entrenamiento, ya es hora de dejar de pretender que todo el mundo tiene que seguir el mismo patrón para obtener resultados con una lengua extranjera.

Al fin y al cabo es TU vida, TU camino de aprendizaje. El que realmente tú quieres, no el que otros pretenden para ti. En  tus manos está que sea todo lo satisfactorio que puede llegar a ser, solo tienes que creerlo y trabajar para conseguirlo.